Visión panorámica del ábside de la iglesia
Visión panorámica del ábside de la iglesia

Hay quien opina, quizás con esa sabiduría que dan los años y la experiencia, que no hay patria mejor y más querida, que aquella que te señala el corazón y en mi caso, es el Norte de mi país, España, el anzuelo que atrapó mi corazón siendo todavía un niño, de cuyo cebo, lo crean o no, todavía no he podido liberarme, a pesar de hallarme a la mitad de mi existencia -como diría el gran poeta, Dante Alighieri- o incluso más cerca, para ser exactos, de ese lamentable tercer estado del enigma que la misteriosa Esfinge le planteó hace milenios al versátil Edipo.

Iglesia de Santa María de Cayón
Iglesia de Santa María de Cayón

De manera, que teniendo como base estas premisas, entenderán mi frenético entusiasmo, toda vez que tengo ocasión de poner en práctica el viejo refrán de los vagamundos -que se puede resumir, básicamente, en aquello de carretera y manta- y encaminar mis pasos hacia una Cornisa Cantábrica, donde me consta, positivamente, que encontraré todo lo necesario, tanto para satisfacer las exigencias del cuerpo, como para saciar aquellas otras, más voraces, aun si cabe, como son las del espíritu.

Portada principal, situada a Poniente
Portada principal, situada a Poniente

Precisamente basado en estas últimas exigencias, las del espíritu -que para un viajero que se precie, son tan importantes o quizás mucho más que las otras- hoy deseo invitarles a hacer una pequeña excursión por los inextricables caminos de los Valles cántabros y hacer un alto en uno muy especial, el de Cayón, para echar un vistazo a uno de sus monumentos milenarios más relevantes -que para ello estamos rondando la Trasmiera, tierra que ha proveído a España, durante generaciones, de maestros canteros de fama universal- de lo que bien podría denominarse como el arte románico de Cantabria, por excelencia: la iglesia de Santa María.

Portada y restos en el lado Sur de la nave
Portada y restos en el lado Sur de la nave

Aun tratándose de un templo imponente, que hunde sus raíces, como poco, en ese siglo XII, que cada vez ha de parecernos más lejano y desconocido, resulta evidente, en un primer vistazo, observando, sobre todo, las desproporcionadas capillas laterales, que desvirtúan la armonía del conjunto original, que nada es inmutable y que hubo un tiempo en el que los gustos actuaron de juez y parte en la mentalidad de las gentes, hasta el punto de llegar a destruir auténticas joyas arquitectónicas, para convertirlas en tristes remedos de otros estilos menos lúcidos, en cuanto a simbolismo se refiere y más insulsos en cuanto a creatividad.

Panorámica del ábside y las capillas añadidas
Panorámica del ábside y las capillas añadidas

No obstante sencilla, como debería de ser toda entrada a un lugar del Espíritu o a un Santuario, la portada principal, orientada hacia poniente -como era costumbre en muchos templos románicos del Norte- aun liberada de las típicas alusiones neotestamentarias, los avisos a los pecados capitales, que exponían a los transgresores a los eternos sufrimientos del Infierno y despejada, además, de las corrientes y generalmente monstruosas figuras de los denominados ‘guardianes del umbral’, resulta armónica, reproduciendo, valga el símil de la comparación, esa forma de concha, frente a la que no es difícil dejar volar la imaginación y llegar a pensar, puestos en la piel del fiel y dejándonos llevar por la significancia del simbolismo, esa defensa exterior, que una vez traspasada, aseguraría la entrada de éste en un lugar de paz y protección, a salvo de las constantes acechanzas del Adversario, dispuesto siempre a llenar los caminos de trampas de perdición.

Músicos, alegoría del libertinaje
Músicos, alegoría del libertinaje

Esta especulación simbólica, vendría a tener en parte su justificación, si rodeando la nave -no sin antes, dejarnos encandilar por la bella sutileza de las escenas pastoriles de los campos adyacentes, que proporcionan un dulce pintoresquismo a la experiencia- nos vamos fijando en las escenas, ilustradas en capiteles y canecillos, con mayor o menor habilidad, que muestran unas costumbres cortesanas, que si bien ahora no parecen corrientes, no hemos de olvidar nunca que en aquellos tiempos estaban consideradas como ‘trampas’ tendentes a condenar el alma de los justos y por lo tanto, constituían una seria advertencia, que éste no debía rechazar.

Sutil símbolo sexual
Sutil símbolo sexual

Estas escenas, básicamente, hacían alusión a los músicos itinerantes, representantes, para la mentalidad de la época, de la vida libertina; al sexo -en este sentido, ya les prevengo, que no encontrarán ustedes, alusiones más explícitas y bestiales, fuera del contexto del románico cántabro- si bien, aquí los canteros fueron bastante más sutiles; escenas de la vida cotidiana y referencias al entorno, así como el peligro de retorno a los antiguos cultos, otra de las formas consideradas como pecado y que generalmente se referenciaban como animales mitológicos, en este caso, es digno de mención la presencia de una sirena, personaje del que -con o sin el permiso de Walt Disney- hasta el gran poeta Homero nos prevenía.

Sirena, alusión a la lujuria
Sirena, alusión a la lujuria

Lástima pueden sentir, también, cuando observen, al pasear junto a la parte sur de la nave, piezas mutiladas de diferentes estilos artísticos y épocas y cuyos fragmentos, suelen dejar una nota de nostalgia en el espíritu, frente al pensamiento de que en el fondo es la barbarie, mucho más que el paso inexorable del tiempo, la causante de que lo hermoso se nos antoje, en estos casos, doblemente fugaz: uno, por su propio tiempo de vida y dos, por la sentencia inmisericorde de aquellos que para justificar su falta de espiritualidad, no respetan las creencias de los demás.

Ventanal del ábside, casi cegado por la inclusión de la capilla
Ventanal del ábside, casi cegado por la inclusión de la capilla

Pero no todo ha de resumirse, necesariamente, en hechos y detalles que en un momento determinado pueden echar a perder una experiencia, cuya sutileza ha de poner en práctica cada cual, porque en el paseo, también podemos llegar a la conclusión, de que aun rodeada de casas, hay espacio suficiente como para que la Naturaleza, pródiga siempre, nos compense con visiones sorprendentes, como la exuberancia de algunas especies de hongos, creciendo sobre los milenarios troncos de los robles, cuyo tamaño, sorprendente en algunos casos, puede hacernos llegar a pensar en argumentos de películas, como ‘El alimento de los dioses’.

Ventanal central del ábside
Ventanal central del ábside

En definitiva: viajar con el Espíritu es también otra forma de viajar y cada viajero bebe y paladea el vino que sabe que le llena y le calienta.

Ganado ovino pastando en libertad
Ganado ovino pastando en libertad

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Símbolo del otoño
Símbolo del otoño
Seta de grandes dimensiones
Seta de grandes dimensiones