Panorámica de la Plaza Mayor y la Catedral
Panorámica de la Plaza Mayor y la Catedral

Podríamos pensar, siquiera sea desde un punto de vista poéticamente metafórico, que una leyenda es un capítulo del alma de los pueblos, que no siente la necesidad de tener que pasar por los cribados de la objetividad de una Historia, que en muchas ocasiones queda en entredicho por su manifiesto e interesado partidismo.

Arco en el tranquilo Paseo del Salón de la Reina Isabel II
Arco en el tranquilo Paseo del Salón de la Reina Isabel II

Desde este punto de vista, el sentido práctico del ama colectiva de los pueblos, se beneficia de unas interpretaciones, que aun fantásticas en muchos casos, guardan intacto, sin embargo, el intrínseco poder que se esconde detrás de lo intrínsecamente cotidiano.

Callejas aledañas a las antiguas murallas medievales
Callejas aledañas a las antiguas murallas medievales

San Frutos, es uno de esos misteriosos personajes de la diáspora visigoda en la Hispania del siglo VII, que accedió a la santidad, como muchos otros de aquéllos compatriotas que veían en la invasión musulmana el antecedente del Apocalipsis de San Juan, retirándose a la zona más hostil de las Hoces del río Duratón, buscando en el eremitismo el consuelo de la salvación en Dios.

Panorámica de la catedral desde las antiguas murallas
Panorámica de la catedral desde las antiguas murallas

Por su santa decisión y porque el pueblo también le hizo receptor de una serie de grandiosos milagros, el antaño noble visigodo, Frutos –aquél que cedió todas sus posesiones a los pobres, siguiendo el mandato de Cristo-no sólo accedió a la condición de santo de la Sancta Mater la Ecclessia católica y apostólica romana, sino también, a la no menos importante categoría de Patrón de una parte del terruño castellano-leonés, cuya mediática idiosincrasia invito a todo el mundo a conocer: Segovia.

Panorámica de la Plaza Mayor
Panorámica de la Plaza Mayor

Siendo un personaje tan apreciado por los segovianos –cuya romería atrae también, cada 25 de octubre, no sólo a numerosos segovianos, sino a gente de toda procedencia, al antiguo cenobio benedictino enclavado en las Hoces del río Duratón- no es de extrañar que su imagen, además de presidir retablos mayores en numerosas iglesias de la zona, ocupe también un lugar de honor por encima de la portada principal de la hermosa catedral de Segovia capital.

Catedral de Segovia
Catedral de Segovia

Y además, es novedoso que lo haga de cuerpo entero, pues se da la curiosa circunstancia de que tanto al segoviano San Frutos como al soriano San Saturio –no sólo contemporáneo de aquél, sino que su vida es prácticamente un calco, pues también era un noble visigodo que repartió todos sus bienes a los pobres, para retirarse a ese lugar que la poesía de Machado describió como el sitio donde se eleva su ermita y donde hace el Duero un arco de ballesta- se les representa de una manera muy particular: sólo de busto, como los misteriosos ‘baphomets’ de los caballeros templarios.

Otra panorámica de la catedral
Otra panorámica de la catedral

En la imagen, San Frutos mantiene su báculo de magisterio en una mano y un libro abierto en la otra, detalle que, no se sabe cuándo, motivó en el inconsciente colectivo la idea, bastante poética, como ya se ha dicho, y convertida en motivo de tradición, de que cuando San Frutos termine de pasar la última hoja del libro, será la señal de que el mundo ha llegado a su fin y la humanidad deberá enfrentarse a la terrible tesitura del Juicio Final.

Panorámica de la catedral y sobre el pórtico, la figura de San Frutos
Panorámica de la catedral y sobre el pórtico, la figura de San Frutos

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San Frutos
San Frutos